¿Es Ecuménico, Marcos Witt? ¿Es Ecuménico el Cristianismo Evangélico?


"En la actualidad la mayor parte de la guerra espiritual de la iglesia se realiza por soldados cristianos que están vendados que no pueden ver las fuerzas que se forman en su contra, y al ser golpeados por estas fuerzas invisibles, la respuesta de los soldados vendados es la de atacarse mutuamente.”

– Richard Lovelace, Historiador del Avivamiento,
Seminario Teológico Gordon-Conwell.



En el año 2007 se suscitó una controversia porque Marcos Witt asistió a un evento Católico en Argentina. Esto escandalizó a algunos evangélicos hasta tal punto que Marcos Witt se vió obligado a negar públicamente su “ecumenismo”.

¿Qué significa ser “ecuménico? Es un término muy amplio y parece ser que ni siquiera uno de cada diez cristianos que juran que son ecuménicos o que “no son ecuménicos!!” tienen la menor idea de lo que esto significa. Pero afortunadamente Marcos Witt nos hizo el gran favor de definirlo. En su video en el sitio de “YouTube” en donde niega ser ecuménico, intenta tranquilizar al público con las siguientes palabras:

“No soy parte de un movimiento ecuménico que pretende hacer una gran mega iglesia en todo el mundo. Nunca lo he sido. Nunca lo seré. Creo firmamente en la diversidad que existe en el cuerpo de Cristo y en como Dios se expresa a través de tantas congregaciones.”

Muy bien, ésta es ciertamente una definición de “ecuménico”. Un movimiento que intenta crear una Mega iglesia. Para ser más preciso, a lo que aquí se refiere Marcos Witt es al Movimiento Ecuménico el cuál incluye principal y notablemente a las reuniones hechas por teólogos de diferentes denominaciones con el fin de resolver diferencias teológicas. Dado que estos grupos rara vez logran algo más que emitir declaraciones sosas acerca de la teología y que nadie lee, Yo no creo que haya realmente un peligro de que pronto ellos formen una “Mega Iglesia.”

Pero las personas tambien asocian la frase “Movimiento Ecuménico” con organismos como el Consejo Mundial de las Iglesias. El Consejo Mundial de las Iglesias que comprende un número de grupos protestantes liberales y los Católicos Ortodoxos Orientales, pero no los Católicos Romanos, probablemente incluya a unas pocas personas que tengan la esperanza de crear una Mega Iglesia gigante con un tipo de filosofía ambigua que no ofenda a nadie. Su pasión principal parece ser el apoyar a movimientos politicos de la izquierda radical alrededor del mundo. Ellos tienen la fama, por ejemplo, de enviar dinero a grupos guerrilleros Marxistas en Africa. Con la excepción de un pequeño contingente de miembros conservadores, como los Ortodoxos, la mayoría de las Iglesias pertenecientes al CMI son compasivos con formas liberales de teología Cristiana y moralidad que sancionan los matrimonios homosexuales y niegan la autenticidad histórica de la mayor parte del Nuevo Testamento. Cuando las personas hablan del Movimiento Ecuménico, con mayúsculas, con frecuencia se refieren a grupos como éste.

¡Pero, vamos hermano Marcos! ¡Tomaste la salida más fácil! Escogiste un tipo de “ecumenismo” que es rechazado por todos los Cristianos Protestantes y Católicos Romanos serios. ¿Quisieras saber cuál es el más grande, más influyente, más significativo movimiento ecuménico de la historia? ¡Se llama cristianismo evangelico !!!!!

Da risa escuchar a evangélicos extremecerse con horror ante la palabra “ecuménico” lo cuál sólo te desmuestra lo poco que saben acerca de las raíces históricas de su propia cultura religiosa. Como evidencia de esto, me voy a referir a un libro maravilloso sobre la historia de los avivamientos titulado la Dinámica de la Vida Espiritual escrito por el autor Richard Lovelace, un profesor e historiador del Seminario Teológico Gordon-Conwell, una universidad que muchos llaman “el Harvard evangélico”. Yo supe de este libro por un pastor evangélico muy conservador (y muy anticatólico) de Richardson, Texas. El me dijo que era el mejor libro que jamás había sido escrito sobre la renovación de la iglesia.

Yo lo compré, y al transcurso de los años, lo he leído unas 15 veces, y me ha ayudado mucho a formar mi pensamiento sobre la historia de la iglesia durante los últimos tres siglos.

El Cristianismo Evangélico tiene orígenes multiples, pero el más significativo de éstos fué el Gran Despertar en los Estados Unidos, el cuál en su turno, fué influenciado por John Wesley y los Pietistas Alemanes (Luteranos). El tan llamado Gran Despertar fué unos de los movimientos más grandiosos del Espíritu Santo en la historia de la iglesia. Sucedió en el año de 1730 en la América Colonial y después de que terminó, calculan los historiadores que todo un tercio de la población de las colonias americanas (Estado-Unidenses) había tenido una experiencia de conversión religiosa. Si no hubiera ocurrido el Gran Despertar, no habría ninguna discusión entre Marcos Witt y algunos evangélicos chilenos acerca de que si es apropiado ser ecuménico debido a que el cristianismo evangélico como se le conoce ahora no existiría.

Lo que quisiera enfatizar aquí es el papel del ecumenismo en el Gran Despertar. En las colonias americanas existía un cierto grado de fervor religioso en el año de 1730, gracias en parte a las noticias del experimento ecuménico de los Pietistas Alemanes. Pero la gente PERMANECIO PEGADA A SU PEQUEÑO GRUPO TRIBAL. La mecha del avivamiento estaba a punto de explotar pero mientras el fervor estaba contenido dentro de las congregaciones, no explotó. ¿Que se necesitaba para prender la mecha? Al menos en un sentido muy importante, lo que se requería era más ECUMENISMO.

Ahora, existe mucha confusión acerca de esto. No quisiera engañar a nadie. Por supuesto que no me refiero a grupos de teológos reunidos en salas de conferencias para encontrar “la teoría de campo unificado” para la teología. Demasiadas personas piensan que la vida de la iglesia está en su teología. La teología es importante, pero no de la forma en que muchos cristianos parecen creer. El relajar las barreras teológicas no produce en sí mismo un fruto de despertar espiritual. Este, por cierto, es el error de muchos de aquellos que buscan el ecumenismo.

Sin embargo, al nivel de una espiritualidad práctica, lo que la iglesia desesperadamente necesitaba era salirse de las cuatro paredes de la iglesia congregacional. Así es como Richard Lovelace describió la situación inmediatamente antes de la explosion de vida espiritual que llamamos el Gran Despertar: ““Cuando Whitefield trajó el nuevo intrumento de evangelismo masivo a América a finales de 1730, el se encontró con un país que ya estaba experimentando una poderosa ola de renovación espiritual. El despertar no estaba especialmente enfocado alrededor de algún líder,..parecía como si los ministros locales de cada pueblo estuvieran motivando marejadas de interés spiritual, reforzadas e incrementadas por las noticias de actividad spiritual en otros lados. Lo que hizó Whitefield fué cavar una zanja entre las mareas, unificando las revueltas aisladas en un partido evangélico coherente en la iglesia Americana.”

Había vida elaborándose en la congregación, pero cuando Whitefield empezaba a hablar ante asambleas de 20,000 personas o más con su voz de dramaturgo, la vida en muchas congregaciones individuales diferentes empezó a fluir conjuntamente, como cientos de pequeños arroyos fluyendo juntos para conformarse en un gigantezco río de espiritualidad. ESA CLASE DE PODER ES IMPOSIBLE DE REPRODUCIRSE EN UNA SOLA CONGREGACION. Oh sí, claro, en la actualidad escuchamos del “avivamiento” en Pensacola, o el avivamiento en Toronto, o las megaiglesias con miles de miembros, tales como la de “Saddleback “ en California, o la iglesia en Corea de “Yoido Full Gospel”. Pero esto es usar la palabra “avivamiento” en un sentido muy amplio. Ninguna de estas congregaciones, sin importar que tan grandes sean, han jamás reproducido exitosamente el poder soltado en el Gran Despertar cuando casi todas las Iglesias de las colonias americanas se unieron en uno de los más grandes avivamientos de la historia.

Una cosa que me confundió cuando vine por primera vez a México fué la forma en cómo las personas utilizan la palabra “evangélico” como un sinónimo de “protestante”. Estas dos palabras quieren decir dos cosas muy diferentes, y una de las diferencias más grandes es que las denominaciones protestantes tradicionales, a diferencia de las iglesias evangélicas, no tienen la tradición de apoyar a la evangelización ecuménica masiva fuera de las paredes de su congregación.

El cristianismo evangelico ha sido siempre un movimiento ecuménico masivo. Ha también, a veces, sido un movimiento político, tal como cuando lidereó el camino en la lucha contra la esclavitud en los Estados Unidos en el siglo 19 y a favor del voto o sufragio femenino a principios del siglo 20. La congregación es un pilar de la iglesia, pero no es el único pilar, y aquellos que lo hagan el único pilar condenan a la iglesia a un tribalismo impotente y mediocre, gobernado por mezquindad y envidia.

Así que amigos, ahí les va un tip. ¿Desean Poder para su congregación? No lo busquen en un resentimiento compartido en contra de los Católicos o los Bautistas o cualquier otro grupo. Ustedes deben de sospechar especialmente de cualquier persona que intente compartir un resentimiento para la iglesia en la cuál creció, debido a que con frecuencia esto oculta un resentimiento hacia sus padres o familiares que no agrada a Dios. Todos tenemos amarguras en nuestros corazones. Pero los cristianos debemos colocar nuestras amarguras a los pies de Cristo y no esparcirlas por toda la congregación con el fin de buscar aceptación o amistades basadas en un resentimiento compartido.

C.S.Lewis dijó una vez que algunas personas son incapaces de contruir amistades sobre ninguna otra cosa más que rensentimientos compartidos, odios y amarguras. Personas como éstas, dijó, no conocen lo que significa tener un amigo. La Amistad es más rara de lo que pensamos. Gran número de personas nunca la han experimentado, aún cuando piensen que lo han hecho.

Los resentimientos compartidos estan propensos a convertirse en un gafete de autenticidad entre los cristianos débiles y estos resentimientos en verdad producen un tipo de unidad y poder. Pero es un poder que viene de abajo, no de arriba. No debiéramos querer o buscar ese tipo de poder. El poder que proviene de un resentimiento compartido es temporal. A la larga, nos debilita y hace que el evangelio parezca falso a los ojos del mundo. El resentimiento, una vez que infecta a la comunidad de fe, pudre los huesos y la esencia. Es una forma barata y fácil de construir amistades y seudocomunidades. Es un sustituto para la verdadera amistad, un sustituto para la verdadera unidad, y por último la verdadera razón por la que los cristianos débiles encuentran al resentimiento compartido tan atractivo es que es un sustituto muy útil para la amistad con Dios.